Como especialistas en la sustitución de lunas en Granada queremos dedicar este artículo a hablar de los diferentes tipos de lunas de automóviles que existen.

A pesar de que actualmente sea impensable imaginar un coche sin lunas, antes de 1910 los coches carecían de ellas. Los parabrisas se incorporaron al diseño de los coches por dos razones: En primer lugar, para impedir que cualquier objeto golpeara a los ocupantes, recordemos que, por aquel entonces, los caminos no estaban asfaltados y el polvo y las piedras sueltas eran muy frecuentes. El segundo motivo fue el de evitar que, en caso de vuelco, el techo se deformase. Las lunas suponen el 30% de la resistencia en la estructura del coche.

Por nuestra experiencia en la sustitución de lunas en Granada, podemos decir que hay actualmente una enorme variedad de  diferentes tipos de lunas, pero podemos clasificarlas en grandes grupos. Si nos atenemos a la forma en la que se montan distinguimos, por una parte, las lunas calzadas y, por otra, las lunas pegadas. Las primeras se unen a la carrocería por medio de una goma contorneada; para fijar a la carrocería las del segundo tipo se emplean pegamentos y adhesivos que sujetan el vidrio sobre un saliente especialmente pensado para su fijación.

En cualquiera de los casos, los cristales de los parabrisas y ventanillas pueden fabricarse en vidrio templado, en el que una lámina se expone a un proceso térmico para darle mayor resistencia a los impactos, o pueden fabricarse con vidrio laminado, fabricado con varias láminas de vidrio adheridas a una intermedia de plástico. Esta última variedad ofrece mayor resistencia a los golpes y, en caso de rotura, los fragmentos no pueden causar heridas de gravedad.

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